martes 5 de agosto de 2008 Las chinas superpoderosas en Chile China hoy est?en ebullici髇. No s髄o porque en tres d韆s m醩 Beijing ser?una fiesta por las Olimp韆das, sino tambi閚 porque su econom韆 goza de buena salud y sus ciudadanos han comenzado a emigrar masivamente a otros continentes. En Chile son diez mil, y las mujeres est醤 ocupando un lugar relevante. Yun Han Shen, Xiao Lan Chen, Zhongxing Peng Chen, Ying Qi Pan y Chen We De son las representantes de este nuevo poder femenino.
Por Natalia Nez. Fotograf韆s: Carla Pinilla y Carla Dannemann. Producci髇: germ醤 romero. Maquillaje: Mercedes Err醶uriz.
Cuando Yung Han Shen estaba embarazada de su tercer hijo, hace nueve a駉s, trabaj?hasta el d韆 antes del parto. El tiempo corr韆 de prisa, demasiado r醦ido, igual como hoy. Hoy m醩 que nunca. Yung Han Shen, a sus 38 a駉s, est?a cargo de la presidencia directiva de un poderoso holding que en Chile est?formado por la agencia de viajes Macrotour, Alimentos Shen y Asia Reps, una empresa que organiza ferias, como Expo China. Su tiempo no se mide en segundos ni en minutos, sino en yuanes. Muchos yuanes, aunque no revela cu醤tos por pol韙ica de su compa耥a.
En Chile no hay cifras oficiales, s髄o un impreciso registro: existen cerca de diez mil residentes chinos. Yung Han Shen (publicista, casada con un japon閟, tres hijos nacidos en Santiago) es una de ellos.
China est?en ebullici髇. No s髄o porque en tres d韆s m醩 Beijing ser?una fiesta por las Olimp韆das. No. El poder adquisitivo de los chinos ha aumentado, su econom韆 goza de buena salud, los inversionistas internacionales recomiendan a viva voz invertir all? y, desde hace poco, es el destino asi醫ico favorito de los chilenos. El boom medi醫ico que se ha enfocado hacia China ha encontrado su mejor herramienta de amplificaci髇 en sus colonias repartidas por todo el mundo. Yung Han Shen siente esa misi髇 como propia.
朙a gente se est?dando cuenta de que China existe 杁ice. Antes la ve韆n como muy lejana, misteriosa, hab韆 un desconocimiento sobre el pa韘 y todo eso gener?que hubiera muchas misiones chilenas que fueron a China a trav閟 de nosotros, de nuestra embajada, las universidades. Y cuando se produce ese acercamiento, se rompen los mitos en torno al pa韘 y ya no te sientes tan bicho raro como al principio.
Ella sabe c髆o romper mitos, y ha elegido tomar lo mejor de los dos mundos.
Yung Han Shen tiene cinco hermanos, profesionales todos, y como es la mayor, siguiendo la tradici髇 oriental, cuando hablan entre ellos en chino deben dirigirse a ella reemplazando su nombre por el de 'hermana mayor'. Por eso con sus hermanos habla en espa駉l. Para ellos ac?es simplemente Yung Han Shen.
朎l mundo occidental es m醩 relajado. El respeto a las generaciones anteriores 朼lgo bien marcado en la cultura oriental?ac?no existe. Es otra forma de ser. Interesante 杁ice.
Yung Han Shen naci?en una monta馻. En la cordillera central de Taiw醤, en Wuling. Una zona campesina donde su vecino m醩 cercano estaba a cuatro kil髆etros. Yung Han Shen reconoci?algo de ese paisaje de infancia cuando lleg?mochileando a Chile. Ten韆 19 a駉s. Ven韆 desde Paraguay, donde hab韆 vivido un tiempo junto a su familia que buscaba nuevos horizontes. A ella le gustaba Wuling y su cordillera, quiz醩 por eso cuando cruz?Los Andes desde Mendoza, decidi?quedarse.
Por eso, quiz醩 tambi閚 le llama la atenci髇 tanta libertad. Sobre todo la de los j髒enes: para pololear, para relacionarse con sus padres, para ir a fiestas.
朠ara m?una fiesta es una cosa rara, no es del diario vivir. Y adem醩 en mi 閜oca solamente los alumnos que no estudiaban y eran flojos iban a fiestas. Los que eran buenos alumnos jam醩 sal韆n.
Hoy est?intranquila, apurada. Su hija cumple 10 a駉s, y lo celebrar?con una cena. Pero antes quiere decir algo, aunque s髄o sea al pasar.
朠ara los chinos nosotros no somos chinos. Para los chilenos tampoco somos chilenos. Somos una mezcla de todos. Y al final uno lo acepta como parte de la vida.
Una semana atr醩, en el restaurant Mercat, Yung Han Shen coincidi?con tres de sus compatriotas en la sesi髇 de fotos que ilustra este reportaje.
朎lla ha ganado premios con sus cuadros, nos llena de orgullo a la colonia completa 杁ice Yung Han Shen apuntando a una mujer de cara redonda, p醠ida y de risa f醕il.
Es Zhongxing Peng Chen: 29 a駉s, soltera, m閐ico reci閚 titulada y autora de exquisitas pinturas hechas en tinta china con motivos orientales. Es neur髄oga, hija de padre ur髄ogo y mam?ginec髄oga, y due馻 de un nombre que puede traducirse como "equilibrio y buena suerte". A Zhongxing Peng Chen le dicen Yun. Sus ex compa馿ras del Liceo 7 de Providencia le pusieron as? Yun, para descomplicarse la vida.
Son las 7.30 de la tarde de un lunes y Zhongxing Peng Chen se hace esperar. Todav韆 tiene al 鷏timo de sus pacientes dentro de la consulta en calle Almirante Gotuzzo 70. En el segundo piso de un edificio antiguo y gris est?el sencillo box que inaugur?hace poco. Porque reci閚 en mayo se titul?de su especialidad en la Universidad Mayor. Antes, hab韆 estudiado medicina general en la Universidad Cat髄ica.
Lleg?a los cuatro a駉s a Chile. No fue un trauma para ella. No fue un shock pasar de Oriente a Occidente. S髄o a駉s despu閟 se enterar韆, a trav閟 de su padre, Fendou Peng, de las diferencias entre una cultura y otra.
朚i abuela, que tambi閚 se vino a Chile, a veces en las ma馻nas quer韆 salir a hacer tai chi a la plaza. Le dec韆mos que no. Que si lo hac韆 pensar韆n que estaba loca o ir韆n a sacarle fotos. En Chile no hay mucha vida comunitaria, esparcimiento. En cambio, en China, no es raro ver a los ni駃tos practicando kung fu en el patio de sus casas. Es una costumbre tan normal como sacar a pasear al perro.
Xiao Lan Chen (40 a駉s, casada, dos hijos) pide que la llame Isabel. Es el nombre que ella eligi?杊ace nueve a駉s?cuando lleg?a nuestro pa韘 para simplificarles la vida a los chilenos. Cuando sali?del colegio, decidi?estudiar medicina china, en la Universidad de Cuizhou, al suroeste de China. En 1989, cambi?de rubro, quiso ser comerciante, pero esta vez en otra ciudad, en Kulmirg. Pensaba que si閚dolo tendr韆 m醩 poder, m醩 fuerza y m醩 recursos para cumplir con sus expectativas.
Con diez a駉s de experiencia ganados all? se vino a Santiago a comenzar de cero. Su hermano hab韆 llegado antes. Ella ya sab韆 de Pablo Neruda, de la canci髇 Gracias a la vida, de Violeta Parra. Isabel tom?el avi髇 a Chile confiada. Ya sab韆 un par de datos que le parecieron importantes.
朤ra韆 una imagen de Sudam閞ica; me imaginaba a gente muy amable, razonable y feliz. En Chile la historia es joven, en cambio en China tenemos cinco mil a駉s de historia, hemos pasado por muchas guerras, tambi閚 sufrimos 閤itos y 閤odos. Entonces, la relaci髇 es distinta: ustedes son m醩 livianos, m醩 j髒enes, m醩 felices, l骻icamente. Lo son porque para ustedes es m醩 f醕il expresar su alegr韆. Nosotros somos m醩 reservados y cerrados.
Hoy es due馻 de una inmobiliaria, dos importadoras y de Forward, un negocio donde vende motos. Es propietaria de 3.300 metros cuadrados s髄o en Estaci髇 Central. Lo dice con sencillez. Como quien admite que es due馻 de un l醦iz. Del mismo modo, cuenta que tiene una casa de 400 metros cuadrados en La Dehesa, empotrada en un sitio de mil metros cuadrados. La adorna con muebles de rat醤, cuadros de pintores peruanos y argentinos y esculturas. Isabel ni se arruga. S髄o se pone seria cuando le piden quitarse sus gafas marr髇 para la foto. "Estoy acostumbrada a traerlas", se excusa achinando sus ojos.
Para tener todo lo que hoy tiene, tuvo que perder. Algo as?como 200 mil d髄ares en vanos intentos por abrir su primer negocio. Era 1999. Todo le parec韆 complicado. No entend韆 espa駉l.
朇uando empec?a aprender el idioma me di cuenta de que la cultura sudamericana era muy relajada y que trabaja ineficientemente. S?que todav韆 tengo que mejorar mi empresa, no estoy satisfecha. Por ejemplo, en este momento estoy pensando c髆o cambiar el sistema de control del negocio con el 'cotico bala'.
柨Cotico qu?
朇otico bala.
Es martes en la ma馻na y en la importadora de Isabel, en la calle Salvador Sanfuentes del barrio Estaci髇 Central, suena fuerte un reggaeton. "Te voy a hacer mi se駉oooora" canta el centroamericano de turno. El perreo caribe駉 encaja a la perfecci髇 con las lentejuelas de los bolsos que ofrece el local, con los espejos de marco dorado que hay en el fondo y las toneladas de mercanc韆 Made in China que abarrotan el espacio.
?#39;Cotico bala' para que trabajemos de manera exacta. Hoy todav韆 es muy primitivo 杋nsiste.
朅hh, c骴igo de barra.
Finalmente, Isabel logra darse a entender. Quiz醩 esa ha sido su principal batalla en sus nueve a駉s en Chile. Hacerse entender. Hacerle entender, tambi閚, a la Inspecci髇 del Trabajo que cuando ella lleg?desconoc韆 las leyes laborales y que por eso algunos de sus trabajadores no estaban contratados. La multaron. Tuvo que pagar el noviciado. El no saber. El no entender.
El idioma tambi閚 fue un tema para Ying Qi Pan (38 a駉s, casada, dos hijos). La due馻 del restaurant China Village, uno de los mejores de comida china en Chile, seg鷑 expertos, sufri?cuando lleg?a Chile a los 13 a駉s.
朚e acuerdo perfectamente. Llegu?el 6 de junio de 1983. Santiago era gris. Era un d韆 nublado. Ven韆mos por la Alameda y todos los 醨boles estaban secos. No se ve韆n hojas. Todo era plomo. Atroz. Llegamos mi pap? mam? mi hermana y yo, sin nada. Con una mano por delante y otra detr醩.
Ying Qi Pan llor? Se preguntaba cu醤do volver韆 a tener las mismas amigas que hab韆 dejado en China. De un d韆 para otro no pod韆 hablar. Quer韆 tener amigas en Santiago, pero no pod韆 comunicarse.
朎so para m?fue un shock fuerte. Era chica. Lloraba de impotencia. Su pap?le dijo: "Ya estamos ac? tenemos que lograr algo con nuestro esfuerzo". Ten韆n que aprender el idioma como fuera, aprovechando que eran j髒enes.
朣i no lo hac韆mos, no podr韆mos ni siquiera salir a la calle porque nos perder韆mos 杁ice, mientras pone sobre una de las mesas de su restaurant un entrem閟 de masa delgada relleno con verduras salteadas.
Hoy Ying Qi Pan tiene dos locales y se ha consolidado como l韉er de la nueva cocina china. Se la ha jugado por recetas innovadoras y el esfuerzo ha rendido frutos.
朎s verdad ese dicho de 'trabajar como chino'.
Su pap?es un claro ejemplo. Ella ha trabajado por 25 a駉s codo a codo con 閘, quien jam醩 se ha tomado unas vacaciones. "No sabe lo que es eso. Yo igual soy m醩 chilena en ese sentido. Anhelo que llegue el d韆 en que me pueda desconectar".
Es mi閞coles, son las 9.59 de la ma馻na y el mall chino todav韆 no abre sus puertas. Desde una cociner韆 contigua, ubicada en la calle San Diego, sale olor a hot dog. Un par de parroquianos toma desayuno. El cartel promocional que invita a entrar al mall dice: "Aploveche. Plecios muy balatos". Tal cual. Sin erres. Hace fr韔 en Santiago y Chen Wen De (23 a駉s, soltera, administradora del local 23 del mall chino) llega de parca morada, su閠er de cuello alto negro de l鷕ex, jeans y zapatillas.
Al igual que Yung Han Shen, Chen We De tambi閚 estudi?publicidad en China. Trabaj?un tiempo all?y se vino a Chile porque toda su familia ya estaba instalada ac? Ella deb韆 ayudar para hacer crecer el negocio. Casi no habla espa駉l. S髄o lo m醩 b醩ico sale de sus labios. Se nota que se esfuerza por entender. Responde con pausas. Como adivinando lo que le est醤 preguntando. Todo lo arregla con una risa nerviosa al final de cada oraci髇. Lleva apenas un a駉 en Chile. Chen Wen De se demora en llegar a su tienda de l醡paras. Saluda. Saca las llaves de su cartera para abrir el candado que une las cadenas que mantienen seguro su local. Prende las luces. Adentro tiene todo tipo de l醡paras. Desde pantallas con forma de avi髇 hasta largos tubos de vidrio con agua gaseosa en el interior, y plantas pl醩ticas alrededor que emanan luces en forma de cascada. Tambi閚 vende jacuzzis, tinas, duchas. "No tocar", dice un cartel pegado en la superficie de lo que parece un shower door. Es una de las pocas tiendas que acepta tarjetas de cr閐ito del mall chino.
朜o. Foto no. Mejol no puede 杁ice con palabras inconexas Chen Wen De, mientras los otros locatarios observan curiosos. Es t韒ida. Con dificultad explica que su nombre significa algo as?como "la vida vale la pena o tiene valor". Se lo tradujo su padre, el due駉 del local y de otra tienda en Estaci髇 Central. Ella est?estudiando espa駉l. Y el pr髕imo a駉 quiere ingresar a Educaci髇, porque le gusta que la gente aprenda con ella.
柨Qu?te gusta de Chile?
朇lima y paisajes... Los chilenos m醩 tranquilos. La vida, muy dif韈il, pero chilenas no le da importancia. Son mujeres optimistas. En cambio, en China si la vida es dif韈il, la gente piensa c髆o hacerla m醩 buena.
Alg鷑 d韆 piensa volver a China. Pero no ahora.
朇hile tiene lindos paisajes. China tambi閚, pero en China hay mucha gente 杁ice y agrega: En China la mujer es muy inteligente, se preocupa de la familia, los ni駉s, de ir a la f醔rica. Nosotros como colonia deseamos que China en las Olimp韆das tenga 閤ito. Todos los chinos queremos eso. Porque Pek韓 ahora es muy bonito y muy bueno. Mucha gente en China sabe m醩 de China 杊abla entrecortado.
Chen We De debe comenzar su trabajo. La clientela est?llegando, aunque el fr韔 no afloja en su local. El mall est?casi vac韔. Como todos los d韆s, Chen We De se quedar?all?desde las 10 de la ma馻na hasta las 8 de la noche. Tambi閚 vendr?los s醔ados hasta las 4 de la tarde.
Pero ella s髄o r韊. R韊 y espera con paciencia.
Natalia Nez.
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